16 septiembre, 2019

Es muy complicado tomarle el pulso a esta categoría. Lo reconozco.
Saber jugar, saber controlar el tempo del partido, a los rivales, a los colegiados.

No os miento si yo o cualquiera de los que hoy fuimos a Las Marinas no pensamos que se vendrían los tres puntos a casa con nosotros.

Hoy jugábamos en casa del colista. El único campo de tierra de la categoría, y contra un rival con muy malos registros. Pero he decir que teniendo mas limitaciones incluso que nosotros han sido un equipo muy honrado en el trato y en el juego.

Nuestra cruz es doble. Arriba necesitamos crear muchas ocasiones para materializar una ocasión. Y la consecuencia de esta falta de puntería es que no tenemos poder de reacción, no somos capaces de remontar cuando comenzamos perdiendo.

En la primera parte, con un tiempo mejor que el esperado, hubo mucha mas igualdad, tanto en ocasiones claras cómo en juego.
A Las Marinas les aguantó bien el físico, y eso que alguno de sus jugadores parece que no estaban cómo para competir.
Ellos tuvieron una falta muy bien lanzada que sacó con palomita el debutante Juanfran. Y nosotros un palo y dos ocasiones claras, una de ellas que sacaron en línea de gol una vez batido el portero.
Se notaba nuestra superioridad, pero no conseguiamos plasmarla.

La segunda parte vino con algo previsible. A ellos les valía el empate, y también físicamente bajaron.
Con un centro del campo totalmente nuestro y un partido sin complicaciones defensivas, mas allá de algún intento de contra-ataque, era cuestión de tiempo romper su defensa y marcar gol. Pero dos nuevos palos lo evitaron, y la falta de tranquilidad en realizar los remates hizo que no nos adelantaramos.
Y apareció nuestra cruz, esa mala fortuna de cuando se tuercen las cosas. Un balón largo y colgado de ellos, una falta de entendimiento entre el lateral derecho y el portero, un tuya mía, la cazaron y gol. Sin mérito por el juego desarrollado, replegados, perdiendo todo el tiempo del mundo y mas, se adelantan.
Y nos cuesta mucho remontar. En ese momento pesan las piernas, la responsabilidad, el escudo, y el marcador.
Se hicieron cambios de refresco y Murcia en una jugada embarullada hizo el empate.
Quedaban 10 minutos y descuento. Ellos perdían todo el tiempo del mundo, dentro pidiendo asistencia, y fuera con los balones perdidos.
Nosotros mucha precipitación arriba. No ganar contra el último clasificado era un mal e inesperado resultado.
Al final empate a uno, reparto de puntos. Ellos casi cómo si hubieran ganado. Y nosotros caras serias.
Faltó puntería, suerte y tranquilidad de cara a portería.

Hemos acabado la primera vuelta con claros y oscuros. Grandes victorias en casa. Heroicas victorias en plazas dificilísimas cómo Adra y El Ejido. Derrotas fuera inmerecidas. Y otras en casa muy dolorosas.

Necesitamos una segunda vuelta para afianzar la plantilla, mejorar nuestros puntos negros y, sobre todo, disfrutar dentro y fuera del terreno de juego.
Luego tendremos la segunda fase en donde nos jugamos la temporada, y ahí ninguno sabe lo que va a pasar. Habrá sorpresas, seguro.

El próximo domingo en Vicar, y ya toca ganar. Y lo vamos a intentar, que no os quepa duda.

VAMOS POLI !!
MUSHO POLI !!

Una crónica de Juan José Cano

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